Sensaciones

Mi primer vuelo libre y feliz como una mariposa

Terminado el cursillo, en el primer vuelo en Arangoiti, al ver con altura lo pequeñas que parecian las casas, coches y personas como hormigas, descubrí otro punto de vista sobre lo poco que somos.
Cuando vuelo, siento que el Ala es una prolongación de mi cuerpo. En el aire, te las entiendes con la naturaleza, en cada vuelo aprendes y nunca dejas de crecer, pues no hay dos días iguales cometas fallos o aciertes.
Me veo como un gusano arto de las incongruencias humanas convertido en mariposa, sintiéndome libre e inmensamente Feliz.
-- J L --
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Volar, un sueño desde la infancia
No sabría decir exactamente porque quería aprender a volar en ala delta. Lo que si sé es que ha superado con creces mis expectativas y que hoy no me imagino mi vida sin el vuelo libre. Te advierto que una vez empieces con este deporte, no vas a poder dejarlo y que te llegarás a obsesionar.
Creo que empecé por practicar un deporte que no se parecía a ninguno de los que había practicado y que precisamente ese desconocimiento lo hacía atractivo. Además, volar era un sueño casi desde la infancia, igual que ha sido un sueño inalcanzable para la humanidad durante muchos siglos. Otra razón era el poder contemplar las vistas, de igual forma que lo haces cuando subes un monte.
Se podría resumir en que lo que quería era aprender a volar. El problema es que entonces no sabía que volar es mucho más que todo eso. Todos los voladores pasamos por las mismas sensaciones. Mientras estás en la escuela aprendiendo a despegar y aterrizar, tu obsesión es hacer un vuelo de altura. El día que estás preparado y lo realizas, después de aterrizar te parece que es lo mejor que te ha pasado en la vida. Nada más lejos de la realidad, lo mejor todavía está por llegar. Ese vuelo dura de 5 a 10 minutos y dices que te conformas con hacer ese tipo de vuelo para el resto de tu vida.
Sin embargo poco a poco descubrirás que ese vuelo simplemente fue un descenso, y que con un poco de práctica y experiencia puedes hacer vuelos más largos en longitud y tiempo.
Con el paso del tiempo, descubres que en el lugar adecuado y con las condiciones idóneas, puedes mantenerte horas volando, apoyándote en la ladera del monte del cual has despegado. Ese día, emocionado de poder mantenerte el tiempo que deseas, vuelas de 2 a 3 horas, y sólo bajas cuando estas totalmente agotado.
La siguiente fase es el vuelo térmico. Descubres que para mantenerte en el aire el máximo tiempo posible es imprescindible no caer, o lo que es lo mismo, subir. Eso se consigue girando las corrientes térmicas ascendentes, igual que hacen los buitres. Estas corrientes se forman por las diferencias de temperatura entre el suelo y el aire. Esa diferencia de temperatura es la que hace subir las masas de aire caliente cercanas al suelo. Gracias a estas un día llegas a 4.000m de altura, otro día te pegas 5 horas volando, otro o el mismo día, acabas volando una distancia de 100km en línea recta..etc.
A partir de este momento estás, en lo que es hoy en día para mí, lo mejor del vuelo libre. El cross country. Tanto si lo practicas a nivel de competición, como de forma libre, el cross country supone la máxima exposición de superación en vuelo libre. Supone ponerte un objetivo al que llegar utilizando simplemente tu destreza, tu ala y las condiciones térmicas. No importa lo lejos o cerca que ese objetivo este. Ni importa las veces que lo hayas conseguido, ya que no hay 2 días con las mismas condiciones. Lo importante y lo que mejor sabor de boca te deja, es el esfuerzo que realizas, más psíquico que físico, por llegar lo más lejos posible.
Cuando estas en esta fase, da igual que sea un vuelo entre amigos o una competición, que vas a intentar subir lo más alto que puedas y prolongar el vuelo el máximo tiempo posible. Todo con tal de no caer al suelo y terminar de sentir la sensación de volar en ala delta. No te lo puedes perder. No soy capaz de describir la sensación que supone, ni lo puedo comparar con otro deporte, pero te aseguro que es empezar y el mono está asegurado.
R.A.
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Experiencias de novato

Mi experiencia no es muy extensa pero si intensa, me solte el año pasado (2009) en Arangoiti en "vuelos de altura mantenidos" osea, algo mas que un descensito aguantando en la ladera norte. Esto fue gracias a la gente que conoci del circulo de los deltas y especialmente patxiku que pulio algunos detalles de mi tecnica de vuelo previamente. Siempre se agradece la compañia de gente mas experimentada que tu para valorar las condiciones del vuelo ese dia y tomar las decisiones acertadas.
En pocos vuelos me veia que cada vez lograba metas mas exigentes... tenia un especie de record personal de altura maxima alcanzada (1700m, 1750m..)... otro dia pude aterrizar en los angares que para mi era toda una proeza porque era donde aterrizaban los "competis".
Recientemente he subido de categoria de ala y eso implica nuevas experiencias, todavia en fase de asimilacion y explotacion.
Desde esos primeros vuelos he podido volar en otros sitios como los vuelos por la costa con otra gente y siempre han sido experiencias que me han aportado mucho. Nunca se repite un vuelo, siempre habra algo nuevo en cada vuelo.
Gary

Volando me he acercado a la levedad.

Como todo lo desconocido, saber que deseo volar y que voy a volar, me enfrenta con mis fantasmas, me pone delante una parte mísera de mi persona, el miedo. Y,como ocurre con todos los miedos, este también me crea energía. Es en los últimos minutos en la altura, cuando aun tengo la firmeza de la altura, cuando aun tengo la firmeza de la tierra bajo mis temblorosas piernas, cuando se concentra esa energía del miedo; se me cierra el pecho porque la tensión se acumula en mi caja vital y no me deja respirar con normalidad. Si me atrevo, si avanzo, si me decido, si corro, si salto al vacío…el placer de superar el miedo y saberme valiente es inmenso, tremendo y pleno. Sin embargo, cuando me elevo, mi cuerpo necesita muy poco aire, soy tan leve… tan plenamente leve…
Es también confiar absoluta y sabiduría de quien te conduce, dependo de el y me dejo llevar (algo que a los arrogantes “Leo” nos cuesta manejar con dignidad); en esa confianza, es también permitir el abandono total de mi cuerpo en suspensión. Una sensación se asemeja a este abandono: la postura del muerto en una cala en el mar en absoluta soledad, la levedad.
Volar es admirar el equilibrio de la madre tierra en su origen y recordar lo miserable de la especie humana.
Es ver que la tierra es de quien la trabaja.
Es maravillarme ante sabio orden de la montaña, los ríos, las peñas, los prados, los pueblos, los surcos, las cosechadoras, los barbechos…..
Es saberme humilde para aceptar que soy pequeña e indefensa ante la maravilla de este ratito de autentico placer.
Es saberme capaz de escuchar el silencio absoluto, ese silencio que no molesta, que no altera.
Es ser consciente de que amo esta tierra, de que quiero seguir sintiendo su atracción porque me siento bien en ella, con ella; consciente también de que me gusta ser sensible ante la grandeza que me invade, que me moja por dentro; y ser consciente de conservar en mi alma el sentimiento de plenitud de esos instantes.
Ahora tengo una nueva perspectiva cuando observo el magnifico vuelo de los buitres, calmos, en su medio. Me concedo el placer de observarlos, sin más y menos, me deleito en ellos.
Hay plenitud en la levedad de volar.
Solo cuento lo bueno de volar, pero después me veo el cuerpo magullado de pequeños golpes, moratones y rasguños que no se donde ni cuando ni como se han producido, a que santo vienen las agujetas que no me dejan estirarme como siempre al despertar…pero pecata minuta…
Recuerda, cuerpo, recuerda.

--I.Z. -- Gracias Kepa S. donde estes.
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Experiencia diferente para mi cumpleaños.
Todo empezó por mi cumpleaños. No quería nada material, sino una experiencia, que es mucho más valioso. Así que mi pareja decidió sorprenderme con un vuelo en Ala Delta, aunque se me da mejor subir a las alturas escalando, sonaba bien. El día que quedamos con Patxiku no hacía muy bueno, así que a la excitación propia de los prolegómenos de mi primer vuelo había que añadir la incertidumbre del tiempo.
Finalmente decidimos subir con el Ala Delta al lugar elegido para el despegue. Las vistas espectaculares de la Foz de Arbayun no hacían sino aumentar las ganas de lanzarme al vacío y ahora las condiciones eran las adecuadas. Así que cargamos y montamos los Ala Deltas, lo cual no fue fácil :), sólo os diré que de no haber sido por las dotes bricomaniacas de Patxiku el vuelo se habría suspendido. Cuando todo estaba listo, ayudamos a nuestros compañeros a despegar, lo cual aumentaba aún más mi impaciencia para volar, yo también quería volar con los buitres. Y cuando, finalmente, llegó nuestro turno, el viento roló, amenazando nuevamente con suspender nuestro vuelo. Así que, nos armamos de optimismo y cargamos el Ala Delta a un nuevo emplazamiento, no nos íbamos a rendir fácilmente. Nos pusimos en posición de despegue y, por fin, corrimos hacia el vacío.
Es indescriptible la sensación de dejar de correr para empezar a flotar... Y entonces notas el aire en la cara y pasas a sentirte como un pájaro. El atardecer, observar el vuelo de los buitres, el paisaje... estupendo!!! Poco más se puede decir con palabras... excepto, eskerrik asko Patxiku por todo!
Alvaro R
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Volar---Vital---Sensual
Ya hace bastante tiempo, pero mi primer vuelo fue… bueno, yo lo comparo a un orgasmo. Es como cuando empiezas la primera relación.
Al principio no lo sabes muy bien, disfrutas, pero no te enteras del todo de lo que estas haciendo. Luego poco a poco vas cogiendole el tranquillo y quieres más.
Cada vuelo es diferente y vas aprendiendo a aprovechar el tiempo que estas allí arriba. Entras en otro mundo, el del viento, en el de la atmósfera que te rodea, sin saber que estaba ahí. Y que puedes acceder a el a base de esfuerzo y dedicación.
Te engancha porque te sientes libre, eufórica, y el placer de volar es como entrar en otro espacio que nunca habías estado antes. Con lo cual tienes dudas, miedos y a la vez te produce un placer excitante del cual no quieres salir nunca. Por eso te engancha tanto que solo deseas volver a volar. Allí se esta muy bien aunque en algunas ocasiones pases algunos apurillos como rasear algunos pinos o torear las condiciones del tiempo. O la meteorología de cada día que se te presenta ahora cuando subes en una térmica , la giras y empiezas a subir.
Subir, te sube una adrenalina por todo el cuerpo que te vuelve un poco loca y te sientes superior. Estar en lo más alto que has podido conseguir alcanzar ese día. Hay un silencio increíble, una paz interior que no te deja pensar en nada mas, dices, lo he conseguido, estoy aquí arriba en lo más alto, estoy en el cielo nunca mejor dicho.
Todos podemos volar, pero para ello hay que querer volar. Hay que pelear y tener mucha paciencia porque dependes de las condiciones del día y de la fuerza mental que tú le pongas.
Realmente cuando volé de verdad, ya llevaba mucho tiempo aprendiendo. Porque no se aprende en un día no, desde luego eso es lo que también me gusta, que conlleva tiempo y dedicación, y su resultado es el placer de volar.
Si la gente en general conociera todo esto, el cielo estaría lleno de alas delta y tal vez se masificara demasiado el cielo.
Pero yo creo que el vuelo es para unos pocos” locos” que llama la gente . Que deciden entrar por esa ventanita que hay en el cielo buscando térmicas y laderas que están ahí. Y saber aprovecharlas de la mejor manera para disfrutarlas pasándote por ellas en el aire.
La verdad es que el ser humano tiene el gran privilegio de acceder a diferentes espacios como “Tierra , Mar y Aire “.
Alicia. Mañá.
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Grite de emoción al cumplir mi sueño
Supongo que en esto de volar cada uno siente de manera diferente. Algunos, como yo, desde pequeños estamos invadidos por esa magia, volar, sea de la manera que sea.
Cuando en mi clase todos enumeraban a los jugadores del Real Zaragoza, yo hacía un balance de todos los aviones de la primera y segunda guerra mundial, sabía de sobra cuál era mi avión favorito de cada época, tenía a mis pilotos favoritos, sabía dónde nacieron y cómo murieron, cuántos derribos tenía cada uno, me imaginaba a mi mismo a los mandos de un spitfire intentando escapar en un "dogfight a vida o muerte" tenía un SUEÑO.
Lamentablemente muchos sueños se vuelven inalcanzables cuando eres de una familia muy humilde.
Con el paso de los años, todavía con ese ansia de volar dentro de mi, me topé con Victor, el fue la primera persona que conocí que tenía ese sueño desde pequeño, el era como yo.
Víctor me dijo un día: "¿porque no nos miramos un curso de parapente?"
Fue entonces cuando buscando videos de parapente en youtube me encontré con uno de ala delta, creo que fue un amor a primera vista, me quede maravillado.
Empecé a llamar a escuelas de ala delta y la mayoría ya no estaban en activo, no se como pero al final conseguí el teléfono de Patxiku.
El curso se extendió bastante, por distintas adversidades, pero al final allí estaba, en la ladera norte de Arangoiti, dispuesto a finalizar el curso, me iban a "soltar".
Estaba nervioso, me temblaba todo el cuerpo, veía el aterrizaje pequeño desde allí arriba, tenía miedo, pero era un miedo amable que se mezclaba con unas ganas locas de lanzarme al vacío, sabía despegar, lo había hecho muchas veces durante el curso, así que esperé el momento y empecé a correr, joder estaba volando!
En ese momento el miedo y el nerviosismo desapareció por completo, estaba solo en el aire, me sentí como cuando era niño, solo podía gritar, gritar de emoción porque sabía que después de tantos años había cumplido mi sueño.
El vuelo libre es algo que te llena al máximo, no se puede explicar con palabras hay que sentirlo, cada vez que voy a volar es diferente, no importa si lo hago bien o mal, siento una plenitud inmensa dentro de mi, no quiero bajar, me enfado cuando caigo y cuando lo hago solo pienso en volver a subir otro día más, a disfrutar de mi mismo, de mis sentidos y del silencio del cielo .
Iker
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Miedo, tensión, ganas, muchas ganas de Volar
Desde pequeño cuando mis padres me llevaban a casa de unos tíos míos que vivían en Burgos y pasábamos por el Puerto de Orduña, veía desde el coche las alas delta volando. En aquella época tendría entre cinco y seis años y recuerdo perfectamente el alucine que sentía. Muchos años después decidí probar y tras un primer intento fallido conocí a Patxiku, el cual con una paciencia fuera de lo normal me enseño a volar.
En los primeros vuelos e incluso me atrevo a decir que en el primer año las sensaciones eran de miedo, tensión, ganas, muchas ganas de volar y de no poder pensar en otra cosa que no fuese volar.
Al principio cuando despegaba añoraba el suelo y quería estar ahí abajo, no disfrutaba el momento, quizás demasiada tensión y miedo juntos. Los disfrutaba en la noche de ese día, cuando me metía en la cama y recordaba una y otra vez el "vuelazo" que me había hecho, alucinaba conmigo mismo y me dormía feliz.
Casi cuatro años después, las sensaciones son distintas, disfruto el momento volando, pero esa adrenalina de la lucha contra el miedo ya no es tan intensa, lo cual hace que te sientas mas seguro y mejores día a día.
David A.
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La sensación de libertad
Recuerdo aquel día que por circunstancias de la vida me encontré en la sierra del Perdón subido en un Ala Delta Biplaza. Fue fantástico, nunca había imaginado ni sentido esa sensación de libertad. Estaba viendo los pinos debajo mía a unos 100 metros de altura y parecía un manto de césped. Era alucinante, desplazarse monte arriba, abajo, realizando giros y tan solo le faltaba un poco de música, para que aquel sueño fuera perfecto. Recuerdo que le comente a mi acompañante que a ese momento le pondría música de Pink Floy y a flipar. Por aquel entonces me gustaba realizar todo tipo de deportes y percibir todas sus sensaciones. Escalar, bucear, correr, kayak de aguas bravas, ciclismo, travesías de montaña, descenso de barrancos y algunos mas… Solo pensaba en salir corriendo del agobio del trabajo y la ciudad. Sentirme libre en contacto con la naturaleza fuera como fuera.Por desgracia o fortuna, tuve un día que dejar todo ello debido a un aviso que me dio la salud. Así que aprovechando un curso de Ala Delta que era subvencionado, me decidí a realizarlo. Pensé que como iban tumbados, poco esfuerzo tendrían que hacer.
Al presentarme al curso le comente mi situación al instructor y me respondió que yo seria el primero en darme cuenta si podría realizarlo o no. El curso la verdad que no fue un camino de rosas, pero tampoco hacia falta ser un atleta. Eso si, toda mi energía e ilusión por conseguirlo, eran pocas. Solo pensaba en el fin de semana siguiente y en que no se acabara la mañana para realizar todas las repeticiones que fueran necesarias hasta conseguir volar. Poco a poco lo iba logrando, el entender como se manejaba aquella gran cometa era un bonito reto.
Lo que no sabía era que me iba a enganchar tanto.
Recuerdo el día de la suelta desde la cara Norte de Arangoiti, que después de despegar, no quería que aquello se acabara. Miraba a la gente debajo mía en la Foz de Arbayun chapoteando en el agua y en realidad solo veía el chapoteo y las toallas, no a las personas. Era alucinante a la altura que estaba y aquel mágico paisaje, sin ruidos, libre como las aves y lo mas increíble, aquello no era un sueño.
Después de aquel momento solo pensaba en volver a percibir aquella gran sensación.
La sensación de Libertad.
Actualmente he volado con música de Pink Floy, he visto increíbles paisajes que solo desde allí arriba se puede apreciar su grandeza, también con diferentes clases de aves e incluso jugado con muchas de ellas. Bueno, creo mas bien, ellas con migo porque son ellas las profesionales de este mundillo y las que se te acercan a jugar. Lo mas increíble de todo, es que no hay dos vuelos iguales.
Siempre he pensado que las cosas buenas y mágicas como esta, son para compartirlas. Por desgracia las malas vienen solas.
Que pasan por algo y que los sueños como este del Vuelo Libre u otros, si lo persigues con ganas e ilusión son realizables.
Patxiku
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Un sueño realizado
Parece que fue ayer cuando, siendo aún pequeño, soñaba una y otra vez que corriendo fuerte, muy fuerte y deseándolo con todo el alma, lograba finalmente despegar los pies del suelo en saltos cada vez más y más largos, hasta que se convertían en largos vuelos…
Pero esos sueños se convirtieron poco a poco en anhelos de algo posible. Siempre disfrutando del vuelo desde lejos, a través de la ventana, de los ojos de los demás, disfrutando con cada avión que veía volar, dibujando con mi lápiz esos maravillosos Spitfires haciendo cabriolas en el aire, alucinando cada vez que veía pasar por encima de mi cabeza a alguien en cualquier artilugio que volara, construyendo mis veleros o aviones de papel con los que trataba de batir records de distancia soltándolos desde mi ventana en un 10º piso de Moratalaz… La primera vez que vi despegar con un ala a alguien fue en el curso que hizo mi buen amigo Lucas hace ahora…¿17 años?. Ufff…Y supe que algún día yo lo haría también.
Muchos años después, y sin esperarlo, el regalo de mi ‘bruja’ Silvia en mi 37 cumpleaños se salió de la norma. En forma de pequeño manual de vuelo con unas notas personales, me regalaba un sueño, o al menos el modo de lograrlo. El curso de ala delta. Desde ese mismo momento mi vida cambió por completo.
El curso fue largo, algo durillo, y que nadie se llame a engaño, hay que sudarlo. Cuesta sus madrugones, sus arrastrones, días sin volar, alegrías y si hay mala suerte, alguna pequeña lesión que te deja en el dique seco algún tiempo, como me ocurrió a mí. Pero poco a poco, según se van cambiando las carreras por ‘saltitos’que a su vez van dando paso a unos metros en el aire y estos a pequeños planeos…empieza a engancharte de un modo irresistible.
Algo de miedo siempre presente, un poquito más cuanto mas arriba subes la ladera una y otra vez. Pero siempre superado por las ganas de sentir despegar los pies del suelo. Y tantos días de aciertos y fracasos durante el curso dan sus frutos. Apenas sin darte cuenta, una tarde de Mayo llega el día.
Te ves en tu arnés, con el casco puesto, la cometa encima, el walkie a mano para recibir ayuda de quien ya sabe de esto. La ladera de Arcones ante ti, esperándote. La tarde espectacular y un montón de amigos apoyándote. En ese momento se te cruzan muchos sentimientos, las ganas, el miedo, el sudor que te cae por dentro…miras a tu fiel copiloto que no se ha perdido ni una de tus clases del curso, y sin la que jamás hubieras llegado a estar ahí. Miras la manga una y otra vez, el catavientos, aprietas los dientes, sujetas con fuerza con los montantes, repasas una y otra vez mentalmente todo lo aprendido, escuchas los latidos de tu corazón con fuerza, a todo trapo, respiras profundo... y por primera vez en tu vida das esos tantas veces imaginados en tu mente primeros pasos hacia el sueño. Corres con ganas, un paso, dos, tres…el ala empieza a no pesar, sigues corriendo hacia el vacío y notas como algo tira de ti hacia arriba y, de repente…ya no corres…estás en el aire, lo has conseguido: ‘’ya estás volando’’.
¡¡Has logrado tu sueño!! Todo, absolutamente todo lo que has trabajado durante el curso…toma sentido en esos segundos, tal vez los más intensos de toda una vida. Entonces sientes que de verdad, ha merecido la pena.
Gracias a todos los que, de un modo u otro, hicieron posible que lo lograra.
Alberto (Xicohumo)
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Kaixo Patxi : ! Cuantas veces me acuerdo de aquel vuelo !
Que ganas tenía yo de probar. Como suelen decir todos los de alrededor:..No si a ti que no te lo cuenten…. Pues si, yo soy de la opinión de que no hay que quedarse con las ganas de nada.
Yo tenía claro que lo que quería era volar y cuanto antes. Eso de sacar yo el título pues como que no. Ocurre que el día tiene 24 horas y da para lo que dá. Ya me entendéis ¿verdad?
Creo que fue a mediados de los 90 que nos conocimos y que me contaste que te ibas a sacar el título para una biplaza. Yo entonces te dije las ganas que tenía de probarlo y tú me contestaste: ……en cuanto tenga el biplaza volarás conmigo.
En junio del 2000 me llamaste un día al bar y me dijiste: Prepárate que hoy es un buen día y vamos a ir a volar.
Yo, supercontenta, pero al mismo tiempo con sensaciones encontradas: miedo, dudas, dándole vueltas…. Al fin pudieron más las ganas y el saber que lo iba a hacer con una persona que me daba muchísima confianza...
Fue en Arangoiti y la experiencia…. Pues, es difícil explicarlo. Lo mejor es HACERLO. También estuvo Angel de apoyo porque la verdad es que el montaje lo requiere.
Salir suave, ladera abajo, correr, ir perdiendo contacto con el suelo y…….VOLAR.
Coger una térmica y subir, subir… al lado de los buitres que tanto había envidiado desde abajo. Te sientes pequeño pero grande. Te ves en realidad como eres: una pequeñísima parte de todo este “todo” en el que vivimos.
Que felicidad. Desde luego que el medio no es el mío pero que a gusto y que poco me costó sentirme como pájaro al viento.
La bajada al lado de Ilunberri. ¿Te acuerdas Patxi?. Pedazo de tormos en el campo de aterrizaje que aquella semana habían labrado. Aún así todo fue super bien porque yo por lo menos tengo ese buen recuerdo. Eskerrik asko Patxi porque tú posibilitaste que hiciera realidad mi sueño de volar. No he vuelto ha hacerlo, pero cuando tu quieras me llamas y quedamos para volar.
Que os vaya muy bonito por los aires. Chicas-os apuntaros a probarlo1!
Amelia L. E.
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Hegoak jarri banizkion...

Gizakiaren historian zehar milaka izan dira hegan egiteko ametsa izan
duten pertsonak. Amets hori betetzea aldiz oso zaila izan da
historiaren momentu gehienetan, gaur egun ordea edozeinen esku dagoen
aukera da, aukera aparta!

Nik neuk pasa den egunean bete nuen amets zoragarri hori eta hurrengo
egunean esnatu nintzenean ezin sinetsita negoen, ze erreza izan den!
eta ze ederra!!

Komikietan bezala norbaitek hegoak jarri zizkidala iruditu zitzaidan,
urrats batzuk eman eta airera, txorien pare!! Hegoak ditut eta hegan
egiten ari naiz!!

Umetan daukagun irudimen mugagabean askotan ikusitakoa errealitatea
bihurtu eta gure lur maitatua zerutik ikusi, sentitu, gozatu,...
airearen laguntza bakarrarekin!!

Motor-hotsarik gabe, soilik zeru garbia, eguzkia, mendiak, ibaiak,
basoak, airea aurpegian eta beste espezie batzuen bizi-ingurunean
txertatu.

Gure txikitasuna sentitu nuen, gure txikitasuna eta naturaren
handitasuna. Eguneroko bizitzan ahaztu egiten dugun apaltasunarekin
sentitu nuen bizitza.

Bizitzaren hauskortasuna presenteago edukiko bagenu apalago jokatuko
genuke eta askoz gehiago zainduko genuke bai natura eta baita gure
arteko harremanak ere, egunero-egunero, horixe baita daukagun
altxorrik preziatuena zaindu beharreko bizitza hauskorra eta
zoragarria! naturak horixe diosku entzuten eta sentitzen jartzen bagara.

Eskerrik asko Patxi eta eskerrik asko Ametsa Eskola!!

Zesar M.
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Surrealista Sentsazioa
Sentsazio guztiz berria izan da, sekula sentitu ez nuena lehenago.
Nahiko sentsazio surrealista da eta nire kasuan ez nuen sinistu berriz hankak lurrean jarri arte.
Igo nintzen momentuan ez nuen beldurrik sentitu kontrakoa baizik naiz eta arraroa suertatu hor goian ziur sentitzen zara.
Zure azpian dituzun gauzak hain txikiak ikusten dituzu eta zu hain haundia sentitzen zara non momentu horretan nahi duzun edozer gauza lortzeko indarra duzula.
Aske sentitzen zara. Askea baina modu ezberdin askotan: mundutik kampo egongo bazina bezela, zure burutik dena ateraz eta soilik begi aurrean duzunaz ohartzen, momentu hori bizitzen zaude ez beste ezer. Azken finean zure burua askatzen duzu eta horrek lasaitasun haundia ematen du. Nahiz eta lurretik + -600 metrotara egon lasai sentitu nintzen, lasai eta eroso.
Ez dakit zer gehiago esan, nire ustez ezin da osotasunean sentitu nuena azaldu, bakarrik gauza batez ziur nago sentsazio berria eta izugarria dela gutxienez behin frogatzeko bizitzan. Gehien arritu nauena beldurra ez sentitzea lasaitasuna baizik eta nire ustez lasaitasun hori sentitzea beharrezkoa izan zen aske sentitzeko. Guztiz aske, beldurraz aske.
Mundu guztiari gomendatuko nion hau frogatzea, momentu hori bizitzea eta ondo sentitzea. Behin zeruan egon zarela berriz igo nahi izango duzu!
Maddi
Una sensación surrealista
Ha sido una sensación nueva, que no he sentido antes.
Una sensación bastante surrealista tan surrealista que en mi caso no me creí que había estado en el cielo hasta que no pise el suelo.
En el momento que despegamos no sentí miedo, lo contrario, me sentí segura.
Las cosas que ves a tus pies parecen tan pequeñas que tu te sientes alguien grande con la fuerza suficiente como para hacer todo lo que te propongas.
Te sientes libre, pero libre de formas muy diferentes. Como si estuvieras fuera del mundo y solo observaras. Libre para no pensar en otra cosa que en ese momento en el que estas, a metros del suelo, en el cielo, por surrealista que parezca. Te liberas de todo y a pesar de estar a + - 600 metros del suelo te sientes tranquila y cómoda.
No se que mas decir, creo que no se puede expresar todo lo que se siente ahi arriba. Es una sensación nueva e increíble que por lo menos hay que sentirla una vez.
Lo que mas me a sorprendido es el no sentir miedo y sentir tranquilidad Yo creo que es necesario sentirse tranquila para sentir esa libertad. Conseguir liberarse de todo incluso del miedo.
Y una vez que has estado ahi arriba, quieres volver!
Maddi
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Vas a Volar en Ala Delta
Había algo raro en todo lo que pasaba, el viaje tan repentino sin saber muy bien a dónde me dirigía, las risas nerviosas de los que me acompañaban...
De repente llegamos al destino, uno que yo no conocía y que a medida que pasaban los minutos se me hacía más extraño.
Al fin, de forma totalmente inesperada me dan la mejor noticia: VAS A VOLAR EN ALA DELTA. No podía creerlo, los ojos se llenaron de lágrimas felices, todo mi cuerpo temblaba, no sabía qué hacer, qué decir...Madre mía era el mejor momento de mi vida, mi gran sueño, volar, verlo todo desde arriba...Ser pájaro por un momento.
La espera fue horrible, los minutos no pasaban, la furgoneta no llegaba... Hasta que...Por fin llegó el momento. La ida hasta el lugar de lanzamiento no tuvo pérdida, curvas, baches, piedras, ramas y velocidad. Muchos recuerdos venían a mi mente, momentos en los que explicaba al mundo las ganas por volar, mis ilusiones y mis argumentos para convencerles
que ellos también querían hacerlo.
Llegamos, los preparativos, todo lo que sucedía a mi alrededor era mágico, pasaba muy deprisa y estaba tan ilusionada que tampoco me daba cuenta de lo que iba a pasar inmediatamente.
El mejor momento, fue en el que aquella voz me dijo, vamos allá, empecemos a caminar... Y sin saber muy bien cómo, allí estábamos, volando, viendo el mundo como nunca antes lo había visto, disfrutando al máximo de cada segundo.
La tranquilidad, la seguridad y la sensación de libertad fue absoluta. No podía más que mirar, abrir los ojos y creer que volaba, porque no lo podía creer.
Todo ese tiempo allí arriba fue mágico, infinito pero fugaz. Al volver a tierra firme, seguí allí arriba mucho tiempo, intentando memorizar todo cuanto pude, pues es una experiencia increíblemente enriquecedora.
" Fue un sueño al fin cumplido y fue genial. "
Noemí M.
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Una experiencia que nunca olvidare, mi primer vuelo en Tandem de Ala Delta
Sentí como mis pies se despegaban del suelo, antes los nervios eran evidentes, pero mi confianza plena en Patxi hizo que todos mis nervios se desvanecieran. Una explicación sencilla y una carrera junto a el, para practicar una carrera sincronizada fue todo y suficiente. Su experiencia hizo que yo me sintiera segura en todo momento. Nos equipamos, nos tamos al ala y... estamos listos, uno, dos, tres! Corremos y... los pies se separan del suelo sin dejar de correr. Sentí como flotaba en el aire. Todo se veía pequeño como cuando viajas en avión y te vas acercando a la tierra y ves las carreteras como lineas pintadas en el suelo. Los campos eran retales, cada uno de una forma y de distintos colores, los pueblos parecían piedras agrupadas y amontonadas. El viento es fuerte, me agarro a la barra y disfruto. Flotas, solo flotas en el aire con el viento golpeando la cara. El descenso y la velocidad son evidentes, pero apenas se sienten. Estamos cerca del suelo, es hora de aterrizar, los nervios vuelven, hay que salir del saco. Patxi toma las riendas y la velocidad a la que nos acercamos al suelo ahora es notable. Patxi hace todo lo posible para aterrizar de pie, pero mi estúpida mano sigue agarrada a la barra y no le dejo, no pasa nada, aterrizaremos tumbados. Tomamos tierra, emoción, alegría y adrenalina, mucha adrenalina. Genial!!
Muchas gracias Patxi por aquella experiencia, aunque ha pasado mucho tiempo, nunca la olvidaré.
Irantxu S.
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Aupa a todos los que leais esto, y en especial a ti Patxiku.

En ciertos momentos de la vida pensamos que los hombres y mujeres estamos destinados a vivir en la tierra, pero con un trozo de tela y unos tubos, se puede soñar y disfrutar como lo hacen los pájaros en plena naturaleza. Rodeados de buena gente que se dedica al mundo del ala delta, he vivido este fin de semana esa sensación de ser pájaro por un momento, momento que junto a Patxiku fue de lo mas tranquilo y seguro, el ponía la tranquilidad y la seguridad y yo algunos nervios.

El viento soplando por un costado, el sol calentando por el otro costado, los buitres volando a nuestro lado, y Patxiku y yo hablando,riendo y sobre todo disfrutando de las vistas, como dice el..... como en la barra de un bar. (tenía toda la razón y se quedó corto) Magnifico!!!!!!!

Que grande!!!!!!!

A todos los que os acerquéis por allí, os puedo asegurar que pese a la "locura" de Patxiku(con cariño) es un tio genial. JAJAJAJA!!!!!!!!!

Ha sido un verdadero placer volar contigo. Quiero repetir.

Saludos a tod@s.

Gaizka.

Actualizado (Viernes, 13 de Abril de 2012 10:20)